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Biblioteca móvil: un viaje por las regiones de Antioquia

Biblioteca móvil de Comfama en el parque de un pueblo
Biblioteca móvil: un viaje por las regiones de Antioquia

Palabras Rodantes es la sensación en cada pueblo que visitamos. Los muchachos de la Biblioteca Móvil suelen colgar sus ejemplares, con papeles fluorescentes, de una gran sombrilla magenta. Pasean por los parques y las calles empedradas para que la gente elija unos versos para dedicar. 

Los ejemplares de Palabras Rodantes decoran las estanterías del autobús, se bajan de él dentro de maletas viajeras, y entran a los colegios como "Pedro por su casa". Ellos van de mano en mano. Debe ser porque caben en los bolsillos y sus hojas aún no se ponen amarillas.  

También conocen de memoria los talleres que Yalila, Yenny, Juan Ricardo e Isabel proponen a los estudiantes de primaria, de bachillerato, a los adultos y a los niños. Son testigos de la riqueza cultural que se dispersa en cada destino. 

En la Biblioteca Móvil recogemos relatos de cada viaje y los contamos durante los siguientes. Construimos puentes que transportan, en segundos, desde el Suroeste hasta el Nordeste; desde el Valle de Aburrá hasta el Magdalena Medio. Conectamos las regiones que convierten la antioqueñidad en un término tan amplio como el universo. 

Lo sé porque estoy entre los libros que siempre se bajan del bus, que se acomodan a la sombra de la carpa grande que dice “Comfama”, pero que escasamente alguien se desea leer.  

Es que no soy como Palabras Rodantes, ni como los cuentos pop-up con que los estudiantes tanto gozan. Mi nombre se debe buscar con cuidado de no rasgar mis guardas y, para hallar mis colores, hay que navegar en letras pequeñas con serifa. 

Hemos visitado 16 municipios, en 4 de las 9 regiones de Antioquia. A casi todos los llevo adentro: tengo impresos senderos e imágenes que definían esta tierra hace 100 años. Pero soy de los pocos que se queda siempre adornando el mostrador. 

Me consuela algo que le he oído decir a Yalila, o tal vez a Isabel: “La gente no solo lee libros”. Existen otras formas de leer: oír la historia del Mohán que pasea por la orilla del río Magdalena, en Puerto Berrío; participar en una tertulia a cielo abierto en Titiribí; conversar con un artesano de guarnieles en Jericó. 

Durante esos encuentros, a veces alguien menciona alguna historia que reposa entre mis páginas, y yo siento que me exploran como lo hacen los niños con Nano y los muñecos y con El monstruo de colores. Esa sensación es suficiente, porque hay muchas formas de leer. 

Luego de casi dos meses rodando por las carreteras de Antioquia, los libros más admirados de la Biblioteca Móvil -los de las ilustraciones más vívidas y los cuentos más graciosos- se acostumbraron a permanecer cerrados. 

A causa de una pandemia más agresiva que el cólera, la Biblioteca Móvil nos guardó por un tiempo y repensó su forma de rodar por la calle. La nueva estrategia es mostrar otras formas de abrazar y de leer. 

El equipo de “la Móvil” lleva dos semanas recogiendo historias en el sur del Valle de Aburrá. Pasa las tardes en unidades residenciales, enseñando, a dos metros de distancia de su público, cómo prevenir el contagio del coronavirus y planteando preguntas. 

¿Cómo disfrutar la vida después de la cuarentena?, ¿qué aprendizajes nos deja esta crisis sanitaria mundial?, ¿cómo querer a los demás prescindiendo del contacto físico? Sobre esta última cuestión yo sí que sé. 

¿Quieres conocer los viajes de la Biblioteca Móvil Comfama y algunas de sus historias? 

Haz clic en cada punto del mapa para conocer las experiencias de la Biblioteca Móvil en cada municipio. 

Un lugar para acumular universos

¿Qué es una biblioteca? Es un lugar donde se encuentran libros y personas que los leen. Más que eso, es un espacio que acumula universos. En una biblioteca se puede preguntar, jugar y abrazar la vida. 

¿Es acaso un lugar? No necesariamente. Las bibliotecas pueden viajar, dedicarse a recoger relatos. Puede que, más que reunir, su misión sea ser acogidas en todas partes. 

Ese es el caso de la Biblioteca Móvil Comfama, un bus magenta que rueda por las carreteras de Antioquia y encuentra en los parques y colegios el escenario para desplegar su magia. Su propósito es llevar contenidos y recoger historias de todo un departamento. 

Sí. Una biblioteca puede desplegarse: abrir sus puertas corredizas, convertirse en una sala con estanterías de libros ilustrados, algunos con cuentos y otros con relatos en tercera dimensión, ¡con figuras que se salen de las páginas! También con talleres y tertulias para que personas de todas las edades construyan sus propios mundos. 

La Biblioteca Móvil Comfama empezó su recorrido en enero de 2020, y se estrenó en el Suroeste antioqueño, en el Hay Festival Jericó. De ahí empezó una aventura, con seis tripulantes enamorados de la gente y de la promoción de la lectura. 

“La Móvil”, como le dice el equipo itinerante que le pone vida, alcanzó a recorrer 16 municipios en el Suroeste, el Nordeste, el Oriente y el Magdalena Medio, hasta que llegó el coronavirus, en marzo. 

Luego de seis meses de pausa, el bus magenta volvió a salir con una nueva estrategia: tender puentes entre la gente y las posibilidades de disfrutar la vida después de la cuarentena. Mirar al pasado y encontrar los aprendizajes que nos dejará la pandemia, y crear nuevas formas de abrazarnos y de mirar hacia adelante. 

Por: Sara Ruiz Montoya

  • Periodista