Historias gráficas y narrativas médicas

¿Qué es un seminario de Medicina Gráfica?

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¿Qué es un seminario de Medicina Gráfica?
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Hace más de 10 años, Michael J. Green, profesor del departamento de Humanidades y Medicina Interna de la Facultad de Medicina de Pensilvania diseñó el seminario “Historias gráficas y narrativas médicas”, un curso que inicialmente estuvo orientado a estudiantes de primer año. En el desarrollo de esa primera versión los asistentes empezaron a reconocer y discutir la utilidad de las narraciones dibujadas: graphic pathographies (patografías gráficas) en su formación profesional. Algo sin antecedentes en el campo de la formación médica.

Green junto a otros profesionales como el médico Ian Williams, quien años más tarde acuñó el término Graphic Medicine, construyeron, de forma escalada, las primeras bases de un movimiento con un enfoque divulgativo. A los espacios académicos y de formación creados para discutir sobre la utilidad de los cómics, la representación gráfica y los dibujos en el campo de la salud, se sumaron las recopilaciones y las reseñas de materiales narrativos y gráficos que tienen como tema principal la narración y representación del algún tipo de enfermedad. Desde entonces, la lectura de este tipo de materiales ha tenido mayor aceptación en espacios académicos y en las conversaciones de estudiantes y profesionales de Medicina en otras partes del mundo gracias al trabajo en conjunto y los aportes de otros profesionales que empezaron a trabajar de forma satelital en el movimiento.

En la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia, desde hace unos años, y gracias a su clara vocación humanista diseñamos un espacio para hablar de Medicina Gráfica. Primero fue a través de una charla abierta en la semana de la Lengua de 2020, y luego con el diseño de un seminario flexible que he impartido a estudiantes de la facultad. La construcción del seminario con algunas lecturas y previsiones a la mano lo diseñé en su primera versión siguiendo las orientaciones y experiencias que Ian Williams, Michael J. Green y otros profesionales como Susan Merill Squier, MK Czerwiec consignaron en el Graphic Medicine Manifesto, una guía esencial que además de marcar la ruta de trabajo del movimiento, recopila experiencias de trabajo y discusiones que han tenido lugar en los congresos sobre Medicina Gráfica que se vienen realizando desde hace más de diez años.

Además del manifiesto, he sumado al cuerpo de lecturas, insumos y materiales como las investigaciones, documentos y conferencias de profesionales como Blanca Mayor Serrano, Mónica Lalanda, Inés González Cabeza, entre muchas otras. Todas ellas, pioneras del movimiento en España. Logrando así que el curso esté enriquecido por las lecturas centrales y las experiencias del trabajo y reflexión de los profesionales con mayor recorrido y bases conceptuales.

El seminario, en su fase de aplicación y práctica ha sido una posibilidad para brindar unas líneas de introducción a las narraciones gráficas como base central antes de hacer énfasis en la Medicina Gráfica como tal, seguido de un repaso a conceptos y definiciones sobre cómics autobiográficos, los cuales son una de las vertientes principales en este campo, así como su historia, usos y aplicaciones y una lectura y análisis comentada de los libros en clase.

El seminario, como todo espacio en construcción y flexible, es un entorno donde surgen nuevas preguntas, y en la experiencia los estudiantes encuentran vías y se atreven a desarrollar análisis visuales y creaciones bien sea de experiencias directas, casos de pacientes o preguntas y respuestas sobre su trabajo profesional. Desde el punto inicial se abre una puerta amplia a las narraciones gráficas que permite ir encontrando el soporte histórico, estético y epistemológico que se ha construido con el movimiento Graphic Medicine, y las muchas preguntas que se pueden hacer alrededor, como las propuestas por la investigadora india Kay Sohini en su tesis de doctorado “Drawing Unbelonging” la cual argumenta sobre una de las características de las representaciones autobiográficas con temas médicos, algo que la investigadora llama “El cómic como entorno de contención” un espacio en el que el dibujante narrador “profundiza de manera segura en los recuerdos del trauma y participa en recreaciones con su yo en dibujos, lo que permite a la persona procesar su pasado a través de una encarnación pictórica que le proporciona una mayor claridad sobre sí mismos y su identidad”.

La posibilidad de representar con dibujos permite entonces entender a través del lenguaje gráfico la fisuras que un trauma ha abierto.

La enseñanza y conversación además de seguir las bases tradicionales sobre las historias gráficas y las narrativas médicas ha permitido que otras discusiones crucen la conversación académica. En el espacio de discusión crítica se han manifestado reiteradamente las consecuencias de los abusos y maltratos que sufren muchos profesionales en formación y profesionales en ejercicio. Algo que para los que no hacemos parte directa del trabajo médico es imperceptible. De modo que más allá de la lectura y una conversación sobre temas narrativos y gráficos en un seminario como estos se da lugar a conversaciones sobre la salud mental y física de los estudiantes, las condiciones laborales y los altos niveles de exigencia y desgaste a los que son sometidos, entre otros problemas que afectan su trabajo y desempeño profesional.

Más allá de la descripción y los propósitos del curso, en el que no solo la lectura, sino el dibujo opera de forma activa en las clases, este seminario es un árbol con muchas raíces, tal cual lo es el movimiento de Graphic Medicine y su versión en español Medicina Gráfica o el Japan e Italian Graphic Medicine. Visto desde muchos ángulos en el seminario se pueden crear varias líneas paralelas de trabajo como las discusiones sobre la representación de las enfermedades, tanto las visibles como las que no, lo cual permite hacer preguntas y crear alternativas para narrar y representar de forma escrita y gráfica eventos traumáticos. O la necesidad de establecer y recuperar vínculos de comunicación a contravía de la rapidez de las atenciones con tiempo limitado, o la falta de empatía que se deriva en muchos casos de la efectividad, rentabilidad y la tecnificación de los diagnósticos y el alto trabajo científico que concibe a los pacientes como clientes o cifras y no seres humanos. De este modo discutir sobre la comunicación entre pacientes y médicos es otro aspecto que tiene lugar en la clase, además de la incidencia de los problemas éticos de la profesión y la estructura mercantil del sistema de salud.

El cruce de estas formas de trabajo, sumadas a la reflexión, lectura y escucha de otras narrativas médicas son el centro de una conversación que amplía las posibilidades de la medicina narrativa, de la que hace parte la Medicina Gráfica. Como bien lo apunta Andrew J. Kunka en Autobiographical Comics “La medicina narrativa es una respuesta de los médicos y los pacientes para contrarrestar el impulso -aparentemente inexorable- de finales del siglo XX que ha tenido la medicina reemplazando las narrativas de pacientes con datos derivados de tecnologías de diagnóstico cada vez más sofisticadas”. La apreciación de J. Kunka es parte del centro de la discusión del seminario, una alternativa narrativa que puede ir en contravía o en paralelo a las facilidades de unos diagnósticos cada más precisos y rápidos, aunque no siempre efectivos.

En este punto, las narrativas médicas operan como mediadoras, espacios de comunicación entre médicos y pacientes, entre médicos y con su contexto profesional y laboral, o de forma esencial: un espacio de narración en el los que pacientes narran y dibujan sobre su enfermedad.

En el amplio espectro de lectura podemos señalar libros esenciales que hacen parte de la estructura del seminario como Epiléptico de David B; esa larga crónica familiar en la que una enfermedad trastorna los vínculos y el curso de la vida de su hermano y su núcleo familiar, Arrugas de Paco Roca una representación que nos habla del cuidado y la atención en la pérdida de la memoria en los adultos mayores, Diagnósticos de Diego Agrimbau y Lucas Varela un ejercicio poliédrico que mezcla formas de narración y formas de representación de algunas enfermedades, o Píldoras azules de Frederik Peeters una autobiografía que nos recuerda la importancia de la comunicación y el cuidado ante el contagio del VIH.

Este espacio desborda la lectura de patografías gráficas, hay además conversaciones atravesadas por otras narrativas, o discusiones abiertas con dibujantes como lo hecho con la dibujante Ana López, autora de Pánico, quien acompañó una de las clases para contar su experiencia de trabajo y la representación que hizo con su historieta autobiográfica en la que le dio forma al trastorno de pánico y la relación desconocida que vivió con esta enfermedad.

La experiencia recogida hasta ahora en el seminario me ha permitido ver de cerca las otras caras que la Medicina Gráfica tiene, la necesidad de abrir la conversación por fuera de clase, en otros espacios alternativos, promoviendo el acceso de estos materiales en las bibliotecas de las facultades de Medicina y en bibliotecas públicas, integrando a nuevos estudiantes, profesores y otros profesionales que puedan ver todas la posibilidades que tienen las historias gráficas y las narrativas en la enseñanza de la Medicina y el trabajo de los profesionales de la salud.