Palabras Rodantes

La selva que llevamos dentro

Cuentos de la selva, de Horacio Quiroga es el título 148 de Palabras Rodantes. Descarga el libro en PDF al final del artículo.

Cuentos de la selva [Palabras rodantes]
La selva que llevamos dentro
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El título 148 de Palabras Rodantes, una alianza entre el Metro de Medellín y Comfama, es una nueva edición de Cuentos de la selva, un libro que recién cumplió cien años de haber sido publicado por primera vez, pero que, al igual que esas tortugas centenarias, sigue fuerte y caminando, asombrando a quienes se topan con él. En este libro son protagonistas loros, yabebiríes, coatíes, abejas, gamas, yacarés, tortugas y flamencos. Si no conoces alguno de estos animales, este libro que ahora circula por la ciudad es la oportunidad para descubrirlos.

Convencido del valor pedagógico de su obra, Horacio Quiroga les escribió a varios amigos que tenía en el Gobierno buscando que el libro que luego se conocería como Cuentos de la selva fuera publicado como material de lectura para las escuelas. Pero tanto la forma como el contenido de sus textos, los cuales se alejaban de la gramática ortodoxa y de la fábula tradicional por carecer de moraleja, le hicieron acreedor del veto por parte de los inspectores escolares.

El libro vio la luz por otro camino y desde su publicación en 1918 no ha parado de recibir el agrado de lectores de todas las edades, tanto que incluso hoy en día es una lectura, junto a otras obras del autor, que hace parte del plan de estudios de instituciones educativas a lo largo de América Latina. En enero de 2022, no obstante, se desató una polémica en Twitter porque alguien afirmó que Quiroga debería ser un autor prohibido para los más pequeños debido al poder "traumatizante" de sus textos.

El intento cancelatorio fue inocuo, pero resulta interesante que, cien años después de su publicación, el libro siga escandalizando. Es curioso, además, la manera en la que se contrapone la concepción de Quiroga sobre el valor educativo infantil de sus textos y el hecho de que algunas personas piensan que es mejor alejar a los niños y a las niñas de estas historias que narran sin tapujos la fatalidad.

Cuenta Irene Vasco en el prólogo que el autor uruguayo "se dedicó a educar a sus hijos mayores para que sobrevivieran en terrenos peligrosos. Los hacía dormir a la intemperie, los exponía a caídas de corrientes caudalosas, asumiendo que así se fortalecerían". Se infiere de lo anterior que este padre severo apelaba por formar seres humanos capaces de lidiar con las inclemencias de la naturaleza. Pero para ello no solo necesitaba que los cuerpos de sus hijos tuvieran el temple de animales de monte, hacía falta que también pudieran escuchar los mensajes de la selva, así que él mismo oficiaba de traductor convirtiendo en historias las voces salvajes, poniendo a hablar a los animales.

En estos tiempos en los que la mayoría de la población global vive lejos de las selvas, el temor y la fascinación por ella se ha desplazado: es menos probable que a alguien lo muerda un tigre a que lo muerda un trauma. La sociedad contemporánea le teme más a los animales que vienen del interior de cada uno que a las "domesticadas" amenazas exteriores. De modo que se piensa que una obra como la de Quiroga puede ayudar a alimentar las bestias internas en lugar de apaciguarlas. ¿No será que, por el contrario, esta obra sigue siendo vigente justamente porque hoy más que nunca necesitamos aprender a lidiar con la selva que llevamos dentro?

Revive el recital del lanzamiento

Por: Santiago Velásquez Yepes

Cuentos de la selva [Palabras rodantes]

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