Jericó, una casa para reimaginarse y renacer

Jericó, una casa para reimaginarse y renacer
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Cuando Edgar Criollo salió de San Carlos, en los llanos centrales de Venezuela, ya sabía que su destino no sería una ciudad grande. Lo esperaba, a 48 horas en carro desde su casa y a casi cuatro desde Medellín, un pueblo de piedras y poemas, enclavado en la Cordillera de los Andes.

Aunque no cree en las casualidades, Edgar reconoce que el camino hacia su renacer lo han marcado los milagros.

Era mayo de 2018. Entre el puñado de inmigrantes que vivía en Jericó estaba una amiga suya que lo invitó a probar suerte justo allí. Como tantos hermanos vecinos, dejó por un tiempo a su esposa, Yubirí Almarza, panadera profesional, a sus dos hijos, Edgar y Manuel, y su negocio de hamburguesas, recién inaugurado, Pepiburger.

Lo primero que hizo al llegar a Jericó fue comprar un horno de segunda mano y vender pan.  Entre sus primeros clientes estaba un restaurante nuevo, con nombre mitológico: Golem. Era justamente de hamburguesas, y sus dueños estaban en busca de un par de manos que lo sacaran adelante. Por motivos laborales, debían venderlo.

Primer milagro: un familiar que Edgar no veía hacía 12 años, pero que vivía admirado de los productos que Pepiburger publicaba en sus redes sociales, viajó desde Estados Unidos hasta Medellín y les prestó el dinero para comprar Golem.

¿Cómo es emprender en Jericó?

El camino, al comienzo, pintaba cuesta arriba. Los restaurantes vecinos, El Mesón del Poeta, e Isabel, casi siempre estaban a reventar, y Golem permanecía solo. Nadie los conocía. La incomodidad de salir de casa sin querer e iniciar de cero en un nuevo lugar, se sumaba al reto de conquistar el corazón de los jericoanos.

El trabajo constante, las conversaciones con los vecinos, la participación en eventos y ferias, más las estrategias en las redes sociales han convertido a Golem en un referente para viajeros y locales.

Uno de los propósitos de Edgar, desde que estaba en Venezuela, era conocer al influenciador de gastronomía Tulio Zuluaga. Le escribía por Instagram: “Yo quiero que pruebes mis hamburguesas, ¿cómo hago?”. Ese milagro que pedía lo esperaba en Jericó.

Desde el Hay Festival 2020, Golem ha recibido acompañamiento técnico y de servicio al cliente por parte de Comfama. Actualmente los asesora, junto con otros restaurantes, en la adaptación a los nuevos protocolos de bioseguridad.

El regalo más reciente para Edgar y Yubirí es el 2020. Redujeron el número de mesas de 6 a 4, implementaron servicio a domicilio y los clientes se multiplicaron. “¿Aquí es donde venden las mejores hamburguesas?”, pasan preguntando niños, niñas y plenarios.

También creció la venta de pan artesanal, que enamoró a “Tulio Recomienda” y que enriquece los sabores de la diversa Jericó.

Jericó como casa: “Esta tranquilidad no tiene precio”

Dos años y medio después de migrar a Colombia, Edgar y Yubirí aseguran que en Jericó encontraron la calma que buscaban. Llegaron a un pueblo que los estaba esperando. Escúchalos:

En Jericó, cualquier palabra musical te puede sonar a Golem: Slave y Juanes son las favoritas de la carta. Si pasas por la calle del poeta y escuchas a los Billo’s Caracas Boys o a Rubén Blades, sabrás que estás cerca de Edgar y Yubirí. Cerca del milagro de renacer y reimaginarse en el mejor de los futuros.

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