Daniel, arquitecto de sus sueños

Daniel, arquitecto de sus sueños
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Un jueves lluvioso de octubre, Daniel esperaba en la biblioteca de la Universidad Pontificia Bolivariana la clase del medio día y mientras escampaba hojeaba una revista de arquitectura. Bajo el sonido de la lluvia, nos contó su historia. Conversó sobre sus sueños, su carrera y su proyección profesional.

Tiene 19 años, comenzó a estudiar Arquitectura hace dos años en la UPB y hoy se prepara para iniciar su quinto semestre. Entre planos, maquetas y entregas, Daniel Felipe Lara pasa sus días en la universidad. Estudia con apoyo del Fondo Sapiencia EPM y Universidades y para él su profesión debe trascender el ámbito técnico y estructural y encontrar también un sentido social.

A través de mis proyectos puedo transformar. Antes de pensar en lo que me vaya a ganar o en el reconocimiento, debo tener en cuenta que primero va la gente, todo debe estar dirigido a las personas y no a mí mismo. Debo ayudarle a los demás a buscar medidas para que estén cómodos y a que utilicen el espacio de la manera que es”, explica.

Lo caracteriza la paciencia, es sumamente sereno y afirma que estas cualidades han sido indispensables en su camino en la universidad. A la hora de hacer y entregar sus trabajos mantiene la calma y tiene en cuenta todos los comentarios cuando le dicen que algo está bien o mal, afronta todos los retos y aprovecha cada oportunidad para mejorar.

Escogió ese pregrado inspirado por experiencias de familiares y amigos, quería plasmar toda su creatividad en esta profesión. “Me pareció interesante el hecho de hacer maquetas, de proponer ideas para construcciones y me dije a mí mismo que quería estudiarla para crear lo que yo quiero”.

Además de la Arquitectura, le gustan tres cosas: los deportes, la música y dormir, esto último confirmándolo entre risas: “¿a quién no le gusta dormir?”, afirma. Se considera una persona empática y respetuosa, siempre buscando el bienestar común.

Lo que más me describe como ser humano es entender a la otra persona frente a lo que está viviendo y el respeto que tengo hacia los demás, tratando de reflejar ese respeto que quiero que tengan conmigo”, asegura.

Yolima, su madre, fue quien le avisó que estaba activa la convocatoria del Fondo Sapiencia EPM y Universidades. Se inscribió y en el segundo semestre del 2018, comenzó a ser beneficiario del programa.

Dice que con el Fondo ha aprendido a ser una mejor persona, ha estado en encuentros que le han permitido compartir con otros beneficiarios y reconocerse a sí mismo, identificando aspectos en los que considera que está fallando y que puede mejorar.  “Estar en el Fondo no es una obligación, se trata de vivir experiencias nuevas, conocer personas y a la vez ir fortaleciendo lo que vas a ser profesionalmente”.

11:55 a. m., había escampado, el tiempo terminaba y Daniel no podía perder su clase. Regresaba a su rutina entre planos, maquetas y entregas, con la convicción de ser ese arquitecto que va revolucionar su mundo y el de los demás.