Esta pregunta acompañó la tercera edición de Empresas + Conscientes, un encuentro de Gerencia Social Comfama que reunió a líderes empresariales para conversar sobre algunos de los desafíos que atraviesan hoy a las organizaciones: liderar en medio de la incertidumbre, anticipar los cambios, construir culturas incluyentes, sostener conversaciones difíciles e integrar la sostenibilidad a la estrategia.
Más que encontrar respuestas definitivas, la jornada buscó ampliar la mirada y acercar herramientas para convertir el propósito en decisiones cotidianas. Porque la inspiración solo transforma cuando encuentra una manera concreta de llevarse a la práctica.
Liderar comienza por reconocer nuestro estado interior
El psiquiatra Pablo Gómez abrió la jornada con una reflexión sobre la relación entre bienestar, neurociencia y liderazgo. Su invitación fue a observar desde qué estado interior tomamos decisiones, sostenemos conversaciones y acompañamos a nuestros equipos.
El estrés crónico no solo afecta el bienestar personal. También reduce nuestra capacidad para aprender, flexibilizarnos, gestionar las emociones y responder con claridad. Además, el estado de quien lidera se proyecta sobre el equipo e influye en su sensación de seguridad, su motivación y su creatividad.
Por eso, una de las herramientas centrales de la conversación fue la pausa. No como una forma de evitar las dificultades, sino como una capacidad que puede entrenarse para reconocer lo que ocurre internamente y elegir cómo responder antes de actuar.
Prácticas sencillas como prestar atención a la respiración, cuidar el descanso, hacer ejercicio o incorporar momentos de atención plena pueden ayudarnos a pasar de un liderazgo reactivo a uno más consciente. El primer paso puede ser formularnos una pregunta antes de una conversación difícil o una decisión importante: ¿desde qué estado estoy respondiendo?
Mirar el futuro sin perder lo que nos ha dado sentido
En la conversación prospectiva, Juana Francisca Llano, presidenta de Suramericana, y Alberto Hoyos, presidente de Compañía de Galletas Noel, compartieron aprendizajes de dos organizaciones que han logrado permanecer vigentes mientras atraviesan profundas transformaciones sociales, culturales y tecnológicas.
Sus experiencias mostraron que anticiparse al futuro no significa abandonar la historia, sino reconocer qué debe conservarse, qué necesita evolucionar y qué podemos aprender del error. La tradición puede convivir con la transformación cuando existe humildad para escuchar otros mercados, dejarse tocar por otras culturas, vincular nuevos talentos y mantener una formación constante.
También apareció una pregunta fundamental frente a la tecnología: no solo qué herramientas incorporar, sino para qué queremos utilizarlas realmente. La tecnología genera resultados cuando está acompañada de análisis, sentido, capacidades humanas y una ejecución coherente.
La prospectiva, entonces, no consiste únicamente en imaginar lo que viene. Requiere observar los cambios demográficos, sociales y tecnológicos, convertirlos en preguntas estratégicas y articular esa mirada con un plan y una capacidad real de ejecución.






