¿Por qué la cultura?
La cultura amplía la vida. Con su generosa promesa del encuentro, abre caminos para la creación, el asombro, la curiosidad y el cuidado: el propio, el de los otros, el de lo común, el de lo vivo. Nos reúne alrededor de creencias, costumbres, oficios y saberes. Nos ofrece lenguajes para comprender lo que nos sucede y símbolos para darle sentido al mundo. Nos enseña, además, a abrazar la diferencia sin temor, a tramitar los desacuerdos y a descubrir en la diversidad la mayor de las riquezas.
También cultiva nuestros vínculos con el tiempo. Nos recuerda de dónde venimos y qué historias nos han traído hasta aquí. Con honestidad y belleza, nos da perspectivas para mirar nuestro presente y nos concede lugares para que, como sociedad, imaginemos nuestro porvenir, probemos ideas y renovemos nuestras posibilidades.
La cultura para Comfama
Por eso, como una organización que propone oportunidades y capacidades para que las familias y las personas asuman su presente y su futuro con esperanza y determinación, reconocemos que nuestra tarea es imposible de alcanzar sin la potencia de la cultura. Declaramos, entonces, con alegría y responsabilidad, que somos un proyecto cultural. Uno plural, optimista, autocrítico, conectado con su entorno y siempre dispuesto a aprender.
Cuando hablamos de cultura en Comfama no nos referimos únicamente a bibliotecas, festivales, teatros, sedes y eventos. Nos referimos a una red de espacios, experiencias y conversaciones acogedoras que buscan hacer posible que cada persona tenga oportunidades reales para imaginar, crear, conversar y participar en la vida colectiva. Nos referimos a las reflexiones que promovemos sobre nuestros valores, costumbres, lenguajes, mentalidad e identidad. En otras palabras, somos una plataforma aliada y promotora de la movilidad social, esa fuerza que, con la virtuosa combinación de oportunidades y proactividad, expande las capacidades de las familias, empresas y comunidades.
Este propósito lo tejemos en equipo con organizaciones y personas que comparten la visión de una cultura que propicie verdaderos ecosistemas de aprendizaje, pensamiento crítico y creativo, ciudadanía y confianza. En tiempos de fragmentación social y polarización, queremos proponer escenarios culturales que, a la vez, se conviertan en laboratorios de ciudadanía, empatía y compasión donde aprendamos a convivir en paz y ampliemos nuestros horizontes intelectuales, existenciales y estéticos.
Nuestro quehacer cultural
Entendemos que nuestra tarea no consiste en evitar las tensiones propias de nuestros tiempos, sino en abrir espacios para sentirlas y acercarnos con curiosidad a comprenderlas. Nos preparamos para conversar sobre temas difíciles y asumimos el desafío de enmarcarlos con cuidado. La visión de cultura que guía nuestro quehacer busca levantar puentes entre orillas, pensamientos e ideas, en vez de quedarnos contemplando los abismos. Queremos, además, sugerir caminos por los que podamos transitar colectivamente hacia una sociedad más madura, más desarrollada, más pacífica y más democrática.
Esta vocación nos acompaña desde la raíz, pues somos hijos del diálogo. Comfama nació de un pacto voluntario entre empresarios, gremios y sindicalistas que se unieron con un objetivo común: mejorar la calidad de vida de los trabajadores y de sus familias. De ese encuentro surgió un sistema que redistribuye, cuida y acompaña la vida. Aquel espíritu fundacional nos recuerda que la confianza no es un punto de partida garantizado, sino una construcción colectiva de la cual elegimos ser parte, aunque implique acercarnos, sanamente, a diversas tensiones.
Somos conscientes, también, de que no existe una sola cultura, sino muchas culturas, por eso creemos que es fundamental conectar con el mundo para ampliar la mirada y enriquecer el entendimiento del otro con esa visión de apertura, sin perder la esencia, las raíces. Mahatma Gandhi lo dijo así: “quiero las culturas de todas las tierras del mundo soplen con libertad absoluta a través de mi casa. Pero me niego a ser barrido por cualquiera de ellas”.
Nuestra intención
Hemos sido testigos de que, cuando una sociedad se apropia de sus propias preguntas, su horizonte se ensancha. Una niña descubre en un juego una vocación inesperada; una familia hace de la lectura un puente entre generaciones; una comunidad se reúne para narrar sus historias y proyectar su destino; un grupo de amigos aprende a descansar y a disfrutar del ocio; un equipo de trabajo encuentra nuevas formas de conocerse; un pensionado aprende a cuidar el planeta; un joven habita ese lugar, que no es la casa, no es el trabajo, no es el estudio, donde puede ser él mismo; una región comparte sus ritmos y músicas; un barrio celebra su identidad y sus oficios... la cultura nos regala no solo la comprensión de nuestros mundos interiores, sino también de nuestro entorno. Nos regala nuevas maneras de participar en él, de expandirlo desde los vínculos, la escucha, la creación.
Por eso, para nosotros, la cultura es una declaración de amor a la vida, a sus múltiples expresiones y lenguajes. Y una declaración, también, de esperanza, de convicción de futuro. Ese es el sentido del proyecto cultural de Comfama: que todas las personas, como escribió Emily Dickinson, podamos habitar la posibilidad, “una casa más bella que la prosa / más numerosa de ventanas / y más rica de puertas”.


