En el Teatro Comfama surgió una conversación que partió de dos inquietudes clave: ¿En qué momento dejamos de preguntar? ¿Qué ocurre cuando el hambre de conocimiento se reemplaza por la urgencia de opinar? Estas no fueron preguntas retóricas, sino el punto de partida de un diálogo con Albert Lladó, que reunió a estudiantes, docentes, periodistas, medios comunitarios, empresas y organizaciones sociales alrededor de una inquietud común: cómo pensar endécadas y cómo narrar el presente sin quedar atrapados en la inmediatez.
Mientras afuera dominan los algoritmos y la reacción rápida, adentro se planteaba otra propuesta: escuchar mejor, dudar más y asumir que comunicar es un acto de cuidado, de amor y de coraje. A propósito de esto, Lladó recordó que coraje viene de corazón. Más allá de valentía, es necesaria una disposición ética para sostener preguntas incómodas y narrar desde la conciencia.
Pero la conversación no se quedó en el escenario. Las preguntas circularon entre las 534 personas asistentes y continuaron en talleres posteriores con comunicadores que trabajan en empresas, universidades y comunidades. Algunos de los interrogantes fueron: ¿cómo se manifiesta en tu trabajo la diferencia entre informar y conmover?, ¿qué hábitos cultivamos para mantener el coraje en el día a día? Más que respuestas inmediatas, quedó un compromiso: hacer del cuestionamiento una práctica sostenida.
Esa decisión dialoga con un trabajo que no empezó ni terminó en ese encuentro. En alianza con universidades como Eafit, UCO, UPB, UdeA, Universidad Católica Luis Amigó, Uniminuto y Cesde, y con una red activa de medios comunitarios y alternativos en distintos municipios, se viene fortaleciendo una conversación más amplia sobre confianza, desinformación y periodismo de soluciones.
En un mundo de reacción instintiva, el verdadero poder del «juntos hacemos más» reside en nuestra capacidad de transformar el monólogo en un tejido colectivo a través de la pregunta honesta.
Los resultados son concretos: hemos realizado 40 historias de soluciones y publicado dos ediciones de la revista dedicadas a estas narrativas, Hagamos que suceda y El hambre, una conversación necesaria e incómoda, con un tiraje conjunto de 320.000 ejemplares. En ese camino también hemos tejido 8 alianzas con medios comunitarios, recibido el Premio de Periodismo de Soluciones Asocajas 2023 y formado a 22 periodistas en el diplomado de Periodismo de Soluciones, en alianza con Eafit. Además, hemos reunido acerca de 800 asistentes en eventos académicos y trabajado con Eafit, Cesde, UNIMINUTO, la Universidad Católica Luis Amigó, la Universidad Pontificia Bolivariana y la Universidad de Antioquia para abrir estas conversaciones a nuevos públicos y sembrarlas desde la formación.
No son cifras aisladas. Son evidencia de una red que entiende que narrar mejor también es construir mejor. Cuando universidades, medios, empresas y organizaciones sociales deciden hacerse preguntas juntos, la conversación deja de ser un evento y se convierte en proceso.
Tal vez el futuro no empiece con una respuesta brillante, sino con la valentía, o el coraje, de sostener una buena pregunta el tiempo suficiente para transformarla en acción.

Historias de solución
Un ejercicio periodístico que se centra en las respuestas de los problemas, en comprender el detalle de las soluciones y en demostrar su efectividad, sin huir de las imperfecciones.



