Durante décadas, el trabajo ha sido el centro de la vida para muchas personas: una forma de pertenecer, aportar y construir identidad. Por eso, cuando pasan los años, el mercado laboral se cierra y la jubilación aparece como un territorio incierto, surge una pregunta inevitable: ¿qué ocurre cuando todavía hay fuerzas, experiencia y ganas, pero las oportunidades empiezan a desaparecer?
Para muchas personas mayores de 50 años, la exclusión laboral por edad se vive en silencio. Convocatorias que ya no aplican, entrevistas que no se concretan y la sensación de que el ciclo se cerró antes de tiempo. «Es muy triste que te digan que por tener más de 50 años tu ciclo se acabó», dice Gloria Amparo Pérez. No se trata solo de empleo: el trabajo sigue siendo clave para sostener la dignidad y la tranquilidad frente a una incertidumbre que no solo es económica, sino vital.
Frente a esa realidad, en Comfama surgió una pregunta organizacional: ¿cómo asumir la responsabilidad frente a una etapa laboral que no termina de cerrarse ni de comenzar? De esa reflexión nació Talento Silver, un programa de Comfama que reconoce la experiencia acumulada y acompaña el tránsito hacia una jubilación con propósito, como una forma de hacer habitable una etapa que, muchas veces, se vive en soledad.
Para Gloria Castrillón, de 57 años, esa oportunidad llegó cuando menos lo esperaba. Haber sido seleccionada como auxiliar de Zonas Acuáticas en Copacabana le devolvió la confianza. «Necesito pensionarme, me faltan tres años, y llegar a esta edad trabajando cambia todo. Tengo mucho para aportar», cuenta.
En otros casos, ese tránsito no implica una despedida definitiva. Para Mario Cadavid, permanecer en la Caja luego de la jubilación ha sido una posibilidad valiosa. «Estoy feliz. Me siento muy bien física y mentalmente», dice. Seguir aportando un tiempo más, también es una forma de ir cerrando con tranquilidad una etapa larga de trabajo.

Gloria y Mario no son los únicos
«Me dedicaré a mi familia y a la actividad física», cuenta Juan Hincapié; mientras que Nury Castañeda se enfocará en su bienestar: «Viajaré más y compartiré en familia»; Roberth Jiménez, entre otros proyectos, construirá una cabaña en Angelópolis y Zulma Fernández iniciará una nueva etapa: «Estudié diseño de modas, me apasiona demasiado y lo pondré en práctica».
Por su parte, Jorge Marín agradece la oportunidad de un empleo digno: «Esto me ayudará a una mejor jubilación” » y Gloria Pérez, de 64 años, disfruta su nuevo reto laboral: «Para mí fue como decir: '¡Uy, estoy viva y aún aporto!'».
La etapa de jubilación abre un nuevo paisaje: tiempo que se reconfigura, roles que cambian, sentidos que se transforman. No son historias aisladas; representan una transición compartida que necesita acompañamiento y oportunidades reales. Atenderla agrega valor a Comfama, algo que líder es, empleados y usuarios perciben, porque llegar a esta edad no debería significar perder un lugar, la voz ni la dignidad.
Nuestro programa Talento Silver es el testimonio vivo de lo que sucede cuando un equipo humano se une para derribar sesgos generacionales.


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