Antes de 2025, cerca del 80 % de las vacantes en Comfama se cubrían con personas externas. Crecer dentro de la organización era posible, pero no era la regla. Muchos trabajadores que estudiaban, se cualificaban y asumían nuevos retos; sentían que ese esfuerzo no encontraba un camino claro hacia nuevas oportunidades.
La pregunta empezó a incomodar: ¿estamos reconociendo realmente el talento que ya tenemos?
A partir de ejercicios de escucha y conversaciones con los equipos, decidimos asumir un reto concreto: fortalecer la movilidad interna y convertirla en una práctica consciente. La decisión se tradujo en acciones específicas: definir qué cargos eran susceptibles de movilidad, escoger los que aplicaban para externos y los disponibles para talento interno, preparar a los líderes para acompañar las transiciones y comunicar con mayor claridad las rutas de crecimiento. No se trató únicamente de publicar vacantes, sino de ordenar el proceso para que la movilidad dejara de depender de iniciativas aisladas y se consolidara como política organizacional.
La decisión implicó ajustes operativos y culturales. Abrir oportunidades internas también supuso que los equipos estuvieran dispuestos a dejar ir talento, asumir transiciones y reorganizar responsabilidades. Ese movimiento no solo responde a una aspiración individual: permite retener conocimiento, fortalecer liderazgos y aprovechar mejor las capacidades existentes.

Crecer desde adentro transforma los procesos de selección y tiene efectos concretos en la cultura: mejora el clima organizacional, aumenta la confianza en las oportunidades reales de desarrollo y consolida el compromiso con el proyecto colectivo. Carlos, Vanesa y James dan cuenta de ello.
8.427 postulaciones de empleados internos se recibieron durante 2025Carlos Andrés Suárez atravesaba un momento decisivo: estaba comprando su primera vivienda con Camino a mi casa y se preparaba para ser papá. En medio de esos cambio dudó si postularse a una vacante que implicaba mayor responsabilidad, pero también más estabilidad y un contrato a término indefinido. Finalmente se presentó y, con el acompañamiento de sus líderes, fue seleccionado como aliado de territorio en Apartadó.
Vanesa Criollo, tras dos intentos por ingresar a Comfama, empezó como vigilante. Cuando reemplazó a un compañero durante una licencia, asumió nuevas responsabilidades, demostró sus capacidades y participó en el proceso interno que la llevó a convertirse en responsable de Cuidado humano y seguridad zonal.
James Grajales comenzó a los 18 años como personal de Oficios generales. Durante más de veinte años desempeñó distintos cargos y fortaleció su formación. Una vacante interna le permitió regresar al Claustro como analista de Cultura, y de esta forma, consolidó un recorrido profesional construido dentro de la organización.
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Estas trayectorias no son casos aislados, sino resultado de una decisión sostenida en el tiempo. La meta es clara: que el 50 % de las vacantes susceptibles de movilidad sean cubiertas con talento interno. Entre mayo y diciembre de 2025 alcanzamos el 39 %, una señal de que la cultura empieza a cambiar.
En Comfama somos una fuente de posibilidad humana. Así como acompañamos a miles de personas a encontrar oportunidades de cuidado y progreso para su vida, queremos que nuestros trabajadores y trabajadoras encuentren retos que los conecten con nuevos sueños al interior de la organización


