Wilfer Ospina Valencia, de 55 años, estuvo desempleado por un año y medio. Durante ese tiempo buscó una oportunidad de empleo formal que le permitiera reorganizar su vida, y aunque el camino no fue fácil, ahora la historia que cuenta es distinta. En ese tiempo hizo lo que hace mucha gente cuando pierde el empleo: buscar, tocar puertas, ir a entrevistas e insistir. Pero, como en todos los procesos de selección, hubo momentos en los que la respuesta no dependía solo de su esfuerzo.
“Las dificultades que yo tuve fue más que todo por la edad y por la discapacidad auditiva… muchas puertas se me cerraban”, cuenta Wilfer.
Con los meses, la búsqueda empezó a sentirse más larga de lo esperado. “Uno empieza a preguntarse qué sigue”, dice.
Cómo encontró empleo después de los 50 en Medellín
Wilfer no dejó de intentar. Se presentó a vacantes, buscó alternativas, se movió... pero las respuestas no llegaban como esperaba. Lo suyo, dice, no era falta de ganas, era que no sabía por dónde volver a empezar.
En medio de esa búsqueda llegó al Servicio de Empleo de Comfama. Se registró en el programa 50+ y empezó un proceso de mentorías. Allí no solo encontró vacantes, también obtuvo orientación para organizar su hoja de vida, prepararse mejor y reconocer lo que sabía hacer.
Empleo nuevo, vida nueva
Hoy Wilfer trabaja como vigilante en un colegio en Medellín. Llegó después de pasar entrevistas y evaluaciones como cualquier otra persona.
“Gracias a ese acompañamiento, hoy tengo trabajo otra vez”, dice Wilfer al recordar su paso por el Servicio de Empleo de la Caja.
Su rutina volvió a tener forma, del trabajo a la casa y de la casa al trabajo. En los días libres camina, va a cine, comparte con su novia. Está ahorrando porque más adelante, cuando se pensione, quiere montar un negocio propio. Su historia no habla de cambios extraordinarios, habla de cómo sus esfuerzos y su determinación se unieron con el acompañamiento experto que le ayudó a encontrar un camino nuevo hacia la estabilidad, la tranquilidad, la posibilidad de sostener su vida.
Conexiones laborales y empleo formal en Antioquia
En 2025, Comfama facilitó más de 137 mil conexiones laborales de empleo formal en Antioquia. Detrás de ese número hay historias como la de Wilfer: ingresos que regresan a un hogar, decisiones que dejan de aplazarse, proyectos de vida que vuelven a ponerse en marcha.
Al menos 33 mil de esas conexiones se dieron en regiones por fuera del Valle de Aburrá, especialmente en Urabá y Oriente, lo que muestra cómo el empleo formal llega a más regiones en el departamento.
Hablar de empleo también es hablar de acompañamiento: 4.500 empresas fortalecieron su gestión para conectar mejor el talento con sus vacantes; y más de 80 mil personas participaron en procesos de formación y mentoría, los mismos que le ayudaron a Wilfer a prepararse mejor para encontrar una oportunidad nueva.
Lo que significa volver a trabajar
Para Wilfer, su empleo tiene un significado que va más allá del ingreso. “Trabajar enriquece a la gente. El trabajo hay que tomarlo con amor y energía positiva”, cuenta. Lo dice pensando en lo que recuperó en este tiempo: una rutina, un propósito, una tranquilidad que le hacía falta en su vida. Historias como la suya muestran cómo el acceso al empleo formal en Antioquia no solo transforma la región, también puede transformar la vida cotidiana de muchas personas.
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