“¿Será que la gripe sabe subir escaleras?”, bromeaban los trabajadores de Multinox cada vez que, en cuestión de un par de días, los estornudos pasaban de escucharse en el primer piso a invadir el segundo. Pero el sonido “¡achú!” no era la única manifestación de la presencia de una influenza en la empresa: ausentismos, incapacidades y baja productividad solían acompañar las gripes.
Sandra Torres, que recién había terminado sus prácticas profesionales y acababa de vincularse como auxiliar administrativa en aquella organización dedicada a la fabricación, mantenimiento y montaje de equipos y elementos en acero inoxidable, les sugirió a sus líderes hacer una jornada de vacunación. “Es que no habíamos salido de un resfriado y ya estábamos entrando a otro. Parecía un ciclo sin fin”, cuenta.
Entonces, quedó con la tarea de investigar los diferentes caminos posibles para llevarla a cabo y optó por gestionar con Comfama un programa de Inmunización:
Hoy ya se cuentan más de dos años desde que Multinox eligió la prevención como la mejor alternativa no solo para evitar la propagación de enfermedades contagiosas dentro de la empresa, sino para proteger y honrar la salud y la vida de quienes hacen parte de ella. Anualmente, esta organización realiza el refuerzo de la vacuna contra la influenza de la mano de Comfama.
“¡Es que se nota la diferencia! Yo, que les tenía miedo a las agujas, ahora sé que el chuzoncito vale la pena al ver tantos beneficios. Fue lo mejor que pudieron hacer por todos