“Movilidad, accesibilidad, tiempo y trabajo”. Esos son los cuatro pilares que dan nombre y sentido a MATT, una fundación con alma de startup, como la define su fundador, Martín Londoño. Esta iniciativa nació con un propósito claro: transformar la vida de personas con movilidad reducida.
Martín desde niño fue un apasionado por el deporte y, a sus 18 años, cursaba ingeniería agronómica con la mirada puesta en un futuro lleno de proyectos, pero en 2008 todo cambió al sufrir un accidente que lo obligó a pausar todo al perder la movilidad en sus piernas. Con esta nueva realidad, las barreras físicas y sociales parecían multiplicarse. Durante dos años se dedicó a la fisioterapia, luego, retomó su camino, esta vez desde la ingeniería.

Un prototipo, un giro de vida
Mientras estudiaba inició un emprendimiento de lencería femenina. En medio de la rutina de su negocio sintió la necesidad de moverse con mayor libertad, sin depender de otros para cumplir con su trabajo. Así nació el primer prototipo de lo que luego sería MATT, un dispositivo de movilidad unipersonal que le permitió recuperar su independencia.
Lo que empezó como una solución personal, pronto se convirtió en una apuesta colectiva. Se unió con amigos para crear un proyecto que no solo resolviera una necesidad técnica, sino que también respondiera a una realidad social. “Con una sola vida cambiada ya valía la pena”, recuerda.
Una comunidad que se transforma
MATT es hoy una empresa y una fundación. Desde allí no solo diseñan y fabrican dispositivos como el MATT M1 o el V6, sino que también gestionan acompañamiento, financiación y asesoría para personas que quieren expandir su rango de movilidad, pero no tienen los recursos para hacerlo.
“Al principio pensé que iba a ser difícil encontrar aliados, pero hemos recibido más apoyo del que imaginamos”, afirma con emoción este emprendedor. Gracias a esas alianzas MATT ha impactado a cientos de personas en Colombia y otros países, ampliando no solo su movilidad, sino su derecho a vivir con dignidad.
Historias que ruedan
En cada entrega MATT no solo conecta con el usuario, sino con toda una red de apoyo. Muchas veces son los cuidadores quienes dan el primer paso. Por eso, la experiencia va mucho más allá del dispositivo: incluye prueba de ruta, asesoramiento técnico, contacto humano y un acompañamiento que transforma.
Más allá del movimiento: turismo incluyente
Recientemente MATT amplió su horizonte hacia el turismo accesible con el proyecto Inclusive Tourism, una línea que busca crear experiencias educativas que sensibilicen sobre accesibilidad e inclusión, al tiempo que generan empleo para personas con discapacidad.
Una alianza para mover el mundo con propósito
La alianza entre MATT y Comfama nació desde la coincidencia de propósitos: el bienestar de las personas y sus familias, la inclusión como principio y el derecho al disfrute sin barreras, especialmente en un parque de 16.000 hectáreas y de mucha naturaleza. “Parque Arví es extenso y diverso, y trabajar allí fue un reto y un honor. Se siente cuando el propósito de Comfama se alinea con el nuestro”, afirma.
Esta colaboración, junto a otras marcas a la vanguardia del turismo accesible, dio vida a un modelo piloto en el epicentro turístico de Medellín y sus alrededores. Con él promovieron la movilidad temporal de personas adultas y con discapacidad, demostrando que el turismo puede y debe ser una experiencia universal.
Un propósito que traspasa fronteras
“La felicidad está en la movilidad. Si no nos movemos, no podemos ser felices. Moverse de un punto A a un punto B cambia la vida, y eso es felicidad.” Esa es la convicción que guía a Martín Londoño y a todo el equipo de MATT.
Hoy, tras haber entregado más de 180 dispositivos, la meta es clara: llegar a mil y seguir creciendo, mes a mes, persona a persona. El sueño es convertirse en un referente global en movilidad unipersonal, con soluciones cada vez más innovadoras.
Uno de los momentos que más lo ha marcado ocurrió en febrero de este año, en Nairobi, Kenia. Allí, como parte de un proyecto financiado por el gobierno británico y en alianza con Frontier Tech, tuvo la oportunidad de llevar los MATT a comunidades de personas en situación de discapacidad. Mientras rodaba cerca de una escuela, un grupo de niños salió corriendo detrás de él, riendo y jugando a alcanzarlo, esto le dio la satisfacción de ver hasta dónde puede llegar una buena idea.
MATT ya ha estado en Suiza, España, Londres, Corea del Sur y Estados Unidos, con el respaldo de instituciones como el Banco Interamericano de Desarrollo, Washington Together International y otras organizaciones que han visto en esta iniciativa una oportunidad de impacto real y sostenible.
Desde Medellín para el mundo, MATT sigue moviéndose. Porque moverse es vivir. Y todos merecemos esa posibilidad.
