A veces crecer no se trata solo de vender más o producir mejor, sino de fortalecer a las personas que sostienen la operación todos los días. MUMA, una empresa con más de 75 años de trayectoria en el diseño y fabricación de mobiliario para oficinas, instituciones educativas y espacios comerciales empezó a notar que sus retos ya no eran únicamente industriales: la transformación digital estaba tocando la puerta.
El aumento de la operatividad, la necesidad de integrar sistemas y la gestión de información cada vez más compleja evidenciaron un límite. No era un problema individual, sino organizacional: había que hacer las cosas distinto si querían seguir siendo competitivos.
Una de las áreas donde esa presión se sentía con más fuerza era Tecnología. Allí trabaja Claudia Luque, auxiliar encargada de garantizar que los sistemas funcionen con precisión y agilidad. Durante años resolvió los retos desde su experiencia, pero el crecimiento de la empresa empezó a exigirle mayor atención al detalle.
En ese contexto, desde Gestión Humana y con el acompañamiento de los líderes de la organización, MUMA tomó una decisión clave: apostarle a la formación como estrategia empresarial y no como un beneficio aislado. La invitación a participar en los cursos de Formación Empresarial de Comfama hizo parte de ese giro.
Claudia fue una de las trabajadoras que se sumó al proceso. Aprendió sobre ciberseguridad, explorando miradas desde el usuario y empezó a conectar su trabajo con otras áreas de la empresa. “Para mí fue un punto de inflexión porque me hizo más consciente de la importancia de los detalles en mi labor”, cuenta.
Desde la mirada de Laura Cardona, jefe de Gestión Humana de MUMA, la formación debía responder a dolores concretos: brechas en el manejo de información, necesidad de mayor eficiencia operativa y pocas alternativas de aprendizaje flexibles. Junto con los líderes, estructuraron planes alineados con los perfiles, funciones y tiempos reales de los equipos.
La modalidad virtual y presencial, el trabajo articulado con Comfama, aliados académicos y los recursos de la Ley de Emprendimiento permitieron integrar la formación al día a día, sin afectar la operación. No se trató de sacar a la gente del trabajo, sino de aprender mientras se trabaja.
Lo que empezó con Claudia se amplió rápidamente. Más de diez compañeros de MUMA se formaron en áreas clave, como análisis de datos, transformación digital y ciberseguridad, y compartieron el proceso con trabajadores de otras empresas y con aliados académicos como EIA, CESDE, CEIPA y EAFIT, resolviendo retos reales desde miradas diversas.
En MUMA quedó instalada una certeza: el crecimiento no se sostiene en esfuerzos individuales, sino en decisiones compartidas.
De la mano de Comfama y nuestros aliados académicos y sectoriales, en 2025, 26.871 trabajadores y 3.966 empresas accedieron a procesos de formación empresarial. Esta gran red con una convicción compartida hoy fortalece la productividad de Antioquia, porque entendimos que, para llegar más lejos, debemos caminar juntos.



