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Tutucán, 30 años de un pueblo que guarda historias

Hace 3 décadas Tutucán abrió sus puertas evocando un pueblito antioqueño. Desde entonces, millones de personas han cruzado sus calles empedradas, han saludado a sus personajes y han hecho de ese lugar parte de su propia historia. Para algunos fue el paseo de infancia; para otros, el escenario de celebraciones familiares; para muchos, un refugio en momentos difíciles.

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Hablar de Tutucán no es hablar de un parque, es hablar de millones de vidas que se han cruzado y muchas veces reunido allí.

Héctor Fernando Vásquez y su hijo, Juan José, lo saben bien. Hace años visitan el lugar como parte del proceso que ha vivido Juanjo frente a una enfermedad regresiva que le impide comunicarse y caminar. En ese trayecto, este espacio se volvió refugio y rutina. En personajes como Cosiaca, el alcalde del pueblo, Juanjo encontró a un amigo. «Por más difícil que sea la situación, allá Juanjo y yo nos sentimos acompañados. Para nosotros, este lugar es maravilloso», dice Héctor.

Para Ana Felisa Cuartas, Tutucán atraviesa distintas etapas de su vida. Primero fue escenario de la crianza de sus hijos y un espacio de diversión. Más adelante, acompañó uno de los momentos más difíciles: la enfermedad de Kevin, su hijo. Para él era su lugar seguro. Antes de cada quimioterapia, Kevin le pedía a Ana volver allí; necesitaba ese respiro, los abrazos del elenco y la sensación de estar cuidado.

Cuando Kevin falleció, Ana regresó buscando fuerza para seguir adelante y encontró lo que ella llama su familia Tutucán, dispuesta a acompañarla. Años después, cuando decidió rehacer su vida, eligió celebrar su boda en el Parque Comfama Rionegro, rodeada de quienes ya eran parte de su historia. «Uno en Tutucán encuentra todo. A mí me ayudaron a salir de tanto dolor y tristeza», recuerda.

Pero no todas las historias están marcadas por la dificultad. También están Édgar Cardona, Ángela Sánchez, Marleny García y Gustavo Castaño, un grupo de amigos jubilados que visita Tutucán desde hace 25 años. Fueron con sus hijos y ahora regresan con familiares y amigos. Para ellos es su finquita: un lugar donde las costumbres antioqueñas se reconocen, la amistad se cultiva y el tiempo se vive distinto. «Tutucán es nuestro espacio seguro: un lugar de encuentro, diversión y calma entre amigos», dice Marleny.

Patrix Lorena Patiño también encontró allí un punto de apoyo para volver a empezar. Desde 2018 enfrentó un cáncer con múltiples procedimientos que cambiaron el ritmo de su vida. Entre la crianza de sus hijos y su proceso personal, encontró en Comfama cercanía y bienestar. Allí descubrió también una vocación: acompañar a otros desde su propia historia. «Después de mi familia, a mí me ayudó Comfama», dice.

A lo largo de tres décadas, Tutucán ha recibido cerca de 15 millones de visitantes. Cada uno ha llegado con una historia distinta y se ha ido con algo que no siempre se puede nombrar: un recuerdo, una conversación, una risa compartida, un alivio.

Todos los parques Comfama recibieron en 2025 casi 3 millones de visitas, posibilitando encuentros, historias y momentos en comunidad. Esa cifra no es solo un dato: es la suma de abrazos, celebraciones y procesos vividos en espacios que siguen siendo punto de encuentro para generaciones distintas que comparten una memoria común.

2.902.917 visitas tuvimos en todos nuestros parques Comfama en 2025.

Parque Comfama Rionegro

Parque Comfama Rionegro, un escenario para la tradición, la conversación y el disfrute