El problema:
Cuando era niña, Laura Navarro vivió algo que marcó su vida: su madre, al tener que trabajar, debía dejarla al cuidado de otras personas. En total, fueron más de quince cuidadores distintos. Esa inestabilidad generó en ella una sensación constante de inseguridad y desconfianza frente a los adultos desconocidos.
Años más tarde, ya convertida en ingeniera industrial, Laura pensaba en esa necesidad no resuelta: cómo garantizar que niñas y niños estén realmente seguros cuando sus madres y padres no están presentes y en un contexto donde los casos de abuso y vulneración infantil siguen siendo una preocupación global, Laura comenzó a preguntarse cómo la tecnología podía convertirse en una aliada para prevenir y detectar situaciones de riesgo.
El proceso
La respuesta no llegó de inmediato. Laura dejó su cargo como gerente de Transformación Digital para dedicarse a investigar, diseñar y probar posibles soluciones.
El proceso no fue sencillo. Crear hardware en Latinoamérica significó altos costos, fallas técnicas y muchas horas de ensayo y error. “Tuvimos baterías defectuosas, relojes que se apagaban sin razón, frustraciones diarias. Pero cuando los padres confían en ti para cuidar lo más valioso que tienen, no puedes fallar”, recuerda.
Según la Procuraduría entre enero y agosto del año 2023, se presentaron en el país 8.295 delitos sexuales contra menores de edad; de los cuales 4.605 fueron contra niños y niñas y 3.690 contra adolescentes.
La solución:
Así nació Kiper, un reloj inteligente desarrollado en Medellín que hoy utilizan más de 1 200 familias. El dispositivo, pensado para niñas y niños entre los cuatro y los doce años, funciona con una tarjeta SIM integrada y permite comunicarse con hasta quince contactos preseleccionados en caso de emergencia.
A través de WhatsApp, los padres pueden solicitar la ubicación del menor, recibir una foto o escuchar el entorno donde se encuentra. Esta última función ha resultado clave para detectar señales de alerta —como manipulación o abuso— que los niños a veces no pueden expresar verbalmente.
El primer piloto, realizado con cincuenta familias, confirmó el valor de la idea: el 70 % decidió quedarse con el dispositivo después del periodo de prueba.
Hoy, Kiper no solo ofrece seguridad, sino también educación emocional. La empresa produce contenidos en formato de audio sobre temas como empatía, autocuidado y límites, fortaleciendo la confianza y el bienestar de los niños.
