Siguiendo los pasos de Martina Camargo, una voz que le canta al Río
Nacida en San Martín de Loba, Martina Camargo es una de las cantadoras a ritmo de tambora más destacadas del país. Sus cantos son un reflejo de la cultura afro y celebran las tradiciones ancestrales de los pueblos asentados a las orillas del Magdalena.
Martina fue una de las invitadas especiales a esta segunda edición del festival. La acompañamos durante el taller lúdico de Canto y juego a ritmo de tambora, el diálogo de Inspiración que le canta al río, el concierto de cierre del sábado 20 de mayo en el Muelle.
🪗🎶 11:00 a. m. La música es el lenguaje del universo
La sonrisa de Martina es grande como el Magdalena. -Yo creo que cuando yo nací, no nací llorando sino riendo, asegura.- Sus ojos son cafés y brillantes. Por su sangre corre la cadencia de la tambora y en su garganta guarda la memoria de un pueblo que resiste. Dice que no conoce de partituras ni de notas musicales y que el legado del canto se lo transmitió su padre. Para ella, el oficio de las cantadoras perdura en el tiempo gracias a la oralidad.
Tiene 62 años, es enérgica y sensible. Nació en San Martín de Loba, un municipio de Colombia ubicado al sur del departamento de Bolívar. En La Magdalena Fest, en la Ciudadela Educativa América, se reúne con alrededor de 50 niños, niñas y jóvenes. Recorre el espacio mientras salta, ríe y canta. -Los juegos también son una manera de preservar la tradición y de hacer una mejor sociedad-, dice durante el taller llamado “Canto y juego a ritmo de tambora”. Los jóvenes que la observan lo hacen con admiración. Danzan, saltan y corren junto a ella. Siguen sus indicaciones y reciben con atención y respeto sus conocimientos.
El encuentro termina con un aplauso largo y Martina se retira. Debe regresar al mismo salón en un par de horas para conversar sobre su quehacer junto a los músicos Juan Pablo Acosta y Geovanny Rentería y el periodista Diego Londoño.
Llega la tarde.
🎤👩🏽🦱 3:00 p. m. El canto es un diálogo acompañado del tambor
-“¿Qué le dirías al río?”-, le pregunta Diego. Ella sonríe, toma el micrófono y responde sin titubear con una de sus canciones:
- Yo te quiero río, río Magdalena.
Te llevo en mis venas, te canta la sirena.
Yo te quiero río, río Magdalena.
Yo te canto río, te canto mis penas.
Me viste nacer, te tengo en mis venas...
Martina considera que como cantadora tiene la responsabilidad de preservar la tradición del Magdalena, es por eso que su música se inspira en nuestra sociedad, pero también en sus propias vivencias y luchas. Cuando habla dirige su voz con seguridad y firmeza, como el pescador que sostiene su atarraya. -Yo creo que este oficio no se trata solo de cantar por cantar, sino de llevar mensajes de conciencia y de paz.-
Termina la charla y se retira nuevamente. Ahora debe prepararse para el escenario.
☀️🐟 11:00 p. m. Una voz que le canta al Río
Junto al antiguo Hotel Magdalena se levanta una tarima. Bajo la noche despejada, destellos de luces azules y verdes le dan la entrada a Martina. -Esto es una noche de tambora, una noche de río. El río Magdalena es resistencia-, dice al salir a escena. Lleva un traje típico de boleros rojos y blancos, aretes grandes y el cabello recogido con un tocado de flores. La acompañan dos percusionistas y un coro de tres mujeres.
Se podría pensar que después de un día de talleres y charlas estaría agotada -y probablemente sí- pero su sonrisa permanece intacta y, quizás, más grande que nunca. Martina brilla cuando está sobre las tablas y su voz viaja entre el público como una corriente infinita de energía.
"La música para mí es la identificación de nuestro pueblo, de nuestras regiones. Es la máxima expresión de esos sentimientos profundos que a veces la gente no alcanza a entender y que tienen un mensaje".
Las cantadoras mantienen viva la historia y la tradición de los pueblos colombianos. Son voces resilientes que transportan mensajes de unión y solidaridad, pero también de lucha frente a las injusticias y la guerra. Es por esto que contar con la participación de una artista como Martina Camargo en La Magdalena Fest es todo un honor para DC3 Cultura, para Comfama, y por supuesto, para todos los asistentes que pudieron aprender de ella.
El concierto termina y, como en el taller y la conversación, un aplauso largo y caluroso la despide. La hija del Magdalena baja del escenario y la noche se apaga con nostalgia, pero deseosa de volver a escuchar pronto aquella voz que resiste... La voz que le canta al río.