Luna, una joven apasionada, transformó su vida hace 3 años cuando decidió compartir su hogar con una gata que había sido rechazada por varios posibles adoptantes debido a su carácter esquivo y poco amigable. Era la única de su camada sin encontrar un hogar, y Luna decidió adoptarla, marcando un giro crucial en su historia.

Decidió nombrarla Eva, y un día, mientras la llevaba a Lazo Animal para ser esterilizada, Luna cruzó caminos con Andrea, quien encabezaba esta noble fundación. Desde ese momento, Luna no solo brindó refugio a su fiel compañera Eva, sino que también se unió a Andrea en su elogiable misión.

Con su experiencia como auxiliar veterinaria, Luna no solo cuidaba de los rescatados, sino que también promovía activamente las iniciativas de la fundación, enfocándose en la adopción responsable y el bienestar de los gatos, una causa que la toca profundamente.

El vínculo que Luna comparte con los felinos trasciende lo superficial; su amor genuino por ellos y su instinto protector son innatos. Desde su inicio en el rescate a los 15 años, Luna ha aprendido valiosas lecciones sobre los felinos y ha tomado conciencia de la disparidad en la atención que reciben en comparación con otras especies. Junto a Andrea, han enfrentado desafíos y liderado la fundación con un compromiso inquebrantable.

Aunque Luna ya tenía experiencia en el rescate animal, fue la adopción de Eva, su gata especial, lo que fortaleció su creencia en la conexión profunda que puede forjarse entre los adoptantes y los animales. Ese momento marcó el inicio de un vínculo indestructible, un lazo que lleva grabado en su corazón como símbolo de amor y dedicación.

A pesar de los desafíos que implicó adoptar a Eva debido a su temperamento único, Luna se embarcó en una misión personal para encontrar hogares adecuados para cada ser, teniendo en cuenta su personalidad y estilo de vida. Este paso ha dejado una marca profunda en su alma y la impulsa a continuar con esta labor que sabe que es la correcta.
