Conversar con él mismo cuando era niño. Escuchar los consejos de su “yo” con 20 años menos. Ese fue el empujón que necesitaba Cristian Camilo Taborda para tomar la decisión de dedicarse de lleno a emprender.
La conversación reveladora la propuso María Juliana Isaza, psicóloga que acompañó a ‘Taborda’, como le dicen sus amigos, durante el programa de Mentoría para el desempleado de Comfama.
La respuesta de Cristian niño a su “yo” adulto fue dedicar toda su energía a Sketchless, su marca de camisas, y ponerla a crecer.
El impulso que llegó con el desempleo
Cristian se quedó sin trabajo días antes de que anunciaran el primer contagiado por covid-19 en el país. Por esos días, con Juliana y Simón, sus mejores amigos de infancia, estaba pensándose un negocio de camisas para hombre. Simón pondría los diseños, Juliana el capital inicial, y Cristian su mano mágica para el patronaje, el trazo y el corte, heredada de su mamá. Trabajar en Sketchless significaba dar continuidad a la vocación textil de su familia, y a su amor por el arte.

Con la pandemia, los planes frenaron. Creció la urgencia por conseguir una fuente de ingresos. Por eso registró su hoja de vida en Comfama, incluso solicitó un auxilio monetario para el cesante.
Recibió una llamada de la Caja, pero no con una oferta de empleo, sino para ofrecerle participar en un programa de mentoría virtual.
Dijo que “de una”. “Quería coger experiencia, conocer gente”, cuenta. ‘Taborda’ es de esas personas que no se cansan de aprender.
Los encuentros de mentoría, que sumaron 9 horas, estuvieron llenos de preguntas orientadas hacia el propósito de vida: ¿Con qué sueño? ¿Qué quiero? ¿Dónde me veo?
La respuesta la tuvo Cristian, el niño: dedicarse a lo que le apasiona a través de su empresa.
Desde aquella conversación interior, ‘Taborda’ pasa las mañanas haciendo moldes, cortando tela, y coordinando el proceso de producción de las camisas, que confeccionan mujeres cabeza de familia, y que sublima en un taller local.
Aunque aún no han salido a la venta las primeras 80 camisas, 7 ya están reservadas. Dos de ellas son para enviar a Brasil. También está en proceso de diseño la segunda colección. Será para mujer, por petición del público.

“Con la mentoría se va dejando el miedo a hacer”, dice Cristian. Con su ayuda, empezó a marchar hacia su propósito: que sus camisas lleguen a tierras internacionales, y plasmen la marca personal de quien las use.
¿Estabas afiliado a Comfama y te quedaste sin empleo? Déjanos acompañarte en el camino hacia tu reconexión económica con la Mentoría para el desempleado.


