Sobre las montañas del Centro Oriente de Medellín, en un barrio que por años fue conocido por la violencia, un grupo de 30 caficultores pasó la cuarentena sin dejar de trabajar.
Los campesinos de La Sierra venden su café a Amanda, Cristian y Joan, tres jóvenes que, hace 5 años, se enamoraron del sabor afrutado de sus tazas. Ellos les prometieron acompañarlos a potencializar su trabajo y contarle al mundo que, en un lugar marcado por la guerra urbana, se cultiva café de concurso.
Ese es el espíritu de Rituales compañía de café, una agroempresa de Medellín que, gracias a su pasión, a su constancia, y al empujón de un crédito, salió fortalecida del aislamiento obligatorio por covid-19.
La cosecha que traen los propósitos
Al principio, los campesinos de La Sierra, en buena parte desplazados del Occidente antioqueño, no les creían a Amanda y a sus socios. Estaban acostumbrados a vender sus frutos a la Cooperativa de Caficultores, que compra el grueso del café que se produce en las regiones, a un precio que varía según el mercado internacional.
Pero, con el paso de los meses, Amanda, Cristian y Joan demostraron que cumplían. Empezaron a comprar sus mejores granos, mes a mes, y a venderlos con el sello de Rituales compañía de café. También los dotan de abonos y fertilizantes, insumos que la mayoría de productores colombianos debe descontar de sus ingresos.
“Buscamos que nuestros aliados inviertan en el mejoramiento de su vivienda y en la educación de sus hijos”, cuenta Amanda.
Hace dos años, los tres socios construyeron, en el corazón de los cafetales de La Sierra, una microcentral de beneficio. Allí despulpan, fermentan y secan el café que los campesinos les entregan en cereza. Ese proyecto se llama Renacer, porque representa una nueva oportunidad para los caficultores de La Sierra luego de que, por décadas, la violencia ocultara la fertilidad de sus fincas.
“Con Renacer ha cambiado la perspectiva de la comunidad caficultora, que no imaginó que en el barrio podría haber cambios para bien”, dice Yesid Guzmán, quien, junto con su esposa Amalia Urrego y sus hijos, coordina el trabajo en la microcentral.

Luego empezaron a llegar los premios: Gabriel Cortés, el primer caficultor que se le midió a trabajar con Rituales, quedó en el segundo puesto de Café de Altura en 2018; y en el cuarto de Master of café Colombia en 2019. Actualmente, Cortés está remodelando su casa: le está poniendo suelo de cemento y techo de zinc.

Rituales compañía de café procesa en Renacer la cosecha de 30 familias, tuesta en su propia fábrica su producción y la de otras marcas, y vende el café de La Sierra en su tienda, al Occidente de Medellín. Esa es la principal fuente de ingresos de la empresa, que permite pagarles mensualmente a sus caficultores aliados.
La cuarentena que avivó a Renacer
Hasta mediados de marzo, Cristian, Amanda y Joan subían cada semana a los cafetales del barrio, que quedan a media hora caminando desde la estación del Metrocable Villa Sierra.

Cuando el Gobierno Nacional decretó la cuarentena, tuvieron que dejar de ir y cerrar su tienda. Pero la microcentral no paró de funcionar, siguieron vendiendo café, a domicilio.
Con el paso de las semanas, el dinero para pagarles a los caficultores se empezó a agotar. “Con lo que vendimos a domicilio, más nuestros ahorros, pudimos pagarles en abril y mayo”, cuenta Amanda. También asignaron un porcentaje del valor de cada bolsa de café para comprar mercados a las 30 familias productoras.
A finales de mayo, cuando los campesinos de La Sierra se preparaban para la cosecha grande de mitad de año, Rituales empezó a buscar, por primera vez, un crédito. Amanda cuenta que tocaron varias puertas, pero el tamaño de la empresa les restaba posibilidades.
La única puerta que se abrió fue la de Agricapital, una entidad especializada en productos financieros para el agro que ofrece, en alianza con Comfama, un crédito para las empresas con menos de 50 empleados que necesitan pagar su nómina y garantizar la continuidad la producción en el campo.
Con el crédito, 30 familias caficultoras de La Sierra mantuvieron su empleo en junio y julio; y Amanda, Cristian y Joan pudieron dedicarse a preparar a Rituales para el fin de la cuarentena: empezaron a ampliar la microcentral, a expandir el local y lanzaron un nuevo producto: bebidas de café en lata.
La clave para crecer a pesar del confinamiento, cuenta Amanda, es no haber parado de trabajar ni un solo día. En palabras de Yesid Guzmán: “Durante la cuarentena no tuvimos problemas de aislamiento para ir a trabajar, y nuestros jefes siempre nos llamaban y nos apoyaban”.
Gracias al esfuerzo empresas conscientes como la de Amanda, Cristian y Joan, cientos de productores del agro siguieron trabajando a pesar de la pandemia. En el caso de La Sierra y Renacer, la aridez de la urbe siguió siendo un terreno fértil para cultivar café y nuevos propósitos.

Si tienes una empresa del sector agro y la crisis sanitaria por covid-19 la ha afectado, puedes contar con nuestras dos líneas de crédito, una en alianza con Agricapital, y otra con Interactuar. Déjanos acompañarte para seguir avanzando en tus propósitos y proteger los de tus trabajadores.
*Fotos: Cortesía Rituales, compañía de café.


