Dicen que para bailar se necesita coordinación, ritmo y sabor; sin embargo, lo imprescindible es poner nuestra atención en la magia y el goce que se producen en el encuentro entre cuerpo, tiempo y movimiento. ¿Sabes que también puedes darle a tu cerebro un instante de baile?
Los beneficios son muchos. De la misma forma en que la danza nos deja oxigenados, creativos, activos y conectados con nosotros mismos y con el mundo que nos rodea, entrenar al líder de nuestro sistema nervioso es, además de divertido y estimulante, muy favorable.
Al hacerlo, se crean nuevas conexiones neuronales y se fortalece la plasticidad de nuestro cerebro, que es la que nos permite recordar, aprender, cambiar y crear nuevos hábitos, mientras provocamos que mente y cuerpo trabajen en equipo e interactúen a la vez ambos hemisferios.
Justo ahora, cuando la rutina en casa se ha convertido en el reloj de los días, seguro que nuestro cerebro agradecerá esta invitación a bailar. Daniela Giraldo y Manuela Múnera, fundadoras del colectivo Conecta con sentido, nos proponen dos ejercicios muy sencillos para que, al son de nuestra canción favorita, bailemos con él.
¿Qué tal el baile? Esta estimulación potenciará nuestra vida personal, afectiva, académica y laboral, pues activa nuevas posibilidades para tomar decisiones más creativas a la par que mejoramos nuestras habilidades motrices, dos aliadas para abrazar nuestra salud física y mental. ¡Desafía a tu familia y amigos a que se unan a la pista de baile!


