El espíritu con el que reabrimos nuestros Parques Comfama

El espíritu con el que reabrimos nuestros Parques Comfama
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Don Carlos clava el azadón en la tierra, mira hacia el frente, respira profundo y exclama “lo que yo quiero es que cuando nuestros visitantes vuelvan acá puedan darse cuenta de que hasta las flores y los árboles los extrañaron”.

Transcurrieron casi seis meses durante los que Carlos Alberto Gómez, uno de los jardineros de nuestro Parque de Rionegro, ha mantenido las plantas vivas y fuertes, contándoles historias sobre lo que ha pasado en el mundo y preparándolas para el día en el que vuelvan a ser admiradas por viajeros, locales y familias.

Ese día llegó. Será este sábado 12 de septiembre.

Los Parques Comfama reabrirán sus puertas para ser nuevamente esos lugares del encuentro anhelado, de las conversaciones en las que las horas bailan y la conexión profunda con la naturaleza se respira. Cada uno de estos escenarios, con su equipo humano y su territorio diverso, se ha preparado con amor, responsabilidad y entusiasmo para recibir pronto sus visitantes.

El espíritu de esta reapertura lo resume Juan Daniel Correa, salvavidas del Parque de Rionegro. “Recordé el valor de mi oficio aplicado a todo lo demás: cuidar de las personas mientras soy testigo de su disfrute”.

Él y sus compañeros estuvieron este tiempo apoyando las labores de mantenimiento y sostenimiento del parque “para que las personas, familias y amigos lo encuentren organizado y bonito con la esperanza de ver los espacios cumpliendo su propósito: ser sinónimo de paz, seguridad y alegría desde los detalles, como los chorritos de agua de las piscinas o el silbido de los pajaritos que viven aquí”.

Volver a leer bajo la sombra de un árbol, caminar en la manga, dar de comer a los peces, sentarse en un quiosco a jugar cartas, sorprenderse con una nueva especie de planta, correr en un ambiente abierto y sentir la brisa y las risas conjugando un mismo sonido será otra vez posible… como Juan Felipe Builes, responsable de Recreación, lo dice: nuestros parques van a convertirse en el reino del encanto de las cosas simples.

“Abrir sus puertas es una apuesta a la celebración de todas las maravillas pequeñas que habíamos dado por sentado, que extrañamos durante meses y que vamos a poder volver a disfrutar”, manifiesta con energía y certeza. “Por eso pensamos que nuestra más grande contribución es a la salud física y mental de las personas”.

De hecho, está comprobado que el contacto con los espacios verdes le hace bien a los seres humanos. Un estudio con más de 20.000 sujetos realizado en el Centro Europeo para el Medio Ambiente y la Salud de la Universidad de Exeter, en Inglaterra, demostró que pasar por lo menos 120 minutos a la semana rodeado de naturaleza disminuye significativamente el estrés y estimula la sensación de bienestar.

Por otro lado, la científica Frances Ming Kuo, desde el Laboratorio de Paisaje y Salud de la Universidad de Illinois, en Estados Unidos, concluyó que en entornos más verdes los seres humanos somos más generosos y sociables, haciendo un estudio de datos objetivos, como la presión sanguínea, desempeño en pruebas neurocognitivas y diversas medidas fisiológicas del funcionamiento del sistema inmune de los participantes en la investigación.

Ante esta oportunidad, todo nuestro equipo de Recreación concentró sus esfuerzos en diseñar experiencias para hacer de los Parques Comfama, además de lugares seguros y sanos, espacios que encuentren y enamoren a niños, adolescentes, adultos, plenarios, familias, parejas y amigos desde vivencias transversales de conexión, goce y aprendizaje.

Abrir de nuevo las puertas de los Parques Comfama es una apuesta a la celebración de todas las maravillas pequeñas que habíamos dado por sentado, que extrañamos durante meses y que vamos a poder volver a disfrutar. - Juan Felipe Builes, responsable de Recreación

Mediante la ampliación de horarios –pensada para los públicos que prefieren ir a trotar a las siete de la mañana o descansar con un chapuzón al final del día– y nuevos contenidos como las tertulias camineras, los viajes planetarios, los juegos dinamizadores y las actividades en los viveros, buscamos que los parques sean plataformas de historias gobernadas por la curiosidad, el cuerpo, el ocio, la cultura y la naturaleza.

“En una huerta habita la posibilidad de que una abuela nos cuente su receta de aromática y de que un niño tenga el placer de meter sus manos en la tierra. Esto es lo que buscamos, ser espacios democráticos para todos”, indica Juan Felipe Builes.

Emocionado, casi sintiendo las mariposas del Parque Arví en su estómago, concluye con una invitación: “Hagamos de este regreso un ritual de agradecimiento por estar vivos y podernos seguir encontrando con nosotros mismos, con el otro y con el territorio desde la consciencia, el cuidado y el disfrute”.

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