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Hacia el fortalecimiento del sistema de protección social como un modelo viable, transparente y eficiente de redistribución del ingreso y la riqueza.

Asimismo, hacia la formación de un pensamiento sobre lo social, pues la naturaleza de su intervención y sus desafíos hace imperativo que los empleadores, los trabajadores, la comunidad y los agentes públicos que toman decisiones tengan espacios y posibilidades permanentes para debatir la magnitud de la pobreza, conozcan la profundidad de la problemática social y se movilicen en la búsqueda de las soluciones.
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